La primera sesión de Clara

Actualizado: 3 de mar de 2020


Clara D.

 La primera vez que vino Clara estaba algo nerviosa. Tiene 34 años, pero no era por la sesión en sí ya que habíamos hablado por teléfono para quedar y su voz sonaba segura y determinada. No sé realmente porque estaba tan nerviosa ese día. Luego se tranquilizó. Una amiga común le dijo que quizá yo le podía ayudar a ordenar las ideas.

Clara venía con necesidad de cambiar pero en la mayoría de la gente hay un déficit de lo que significa. No es fácil. Y no hay recetas. Porque entre el deseo de cambiar, los medios que se eligen, la inversión de tiempo y el esfuerzo que se debe hacer convierten el cambio en algo complejo aunque siempre digo que fascinante.

La tendencia generalizada dice algo así como: “me analizo un poco, saco alguna conclusión y a ver si me quito este problema interior que me perturba”.


Clara no escapaba a este perfil cuando empezó.

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Resumen de nuestro diálogo:


G -Te explico cómo vamos a trabajar? Sabes algo de lo que vamos a hacer?

C - Cuéntame mejor. Algo me dijo Rosario (nuestra amiga común) pero muy poco. En realidad quiero aclararme porque llevo una racha con mucho lío por un lado familiar, por otro laboral e incluso te diría que todo se me ha cruzado con una medio crisis de pareja. Parece que cuando viene, viene todo junto, ¿no?

¿Cuántas sesiones crees que necesitaremos para ordenarme un poco?

G - Eso depende de ti Clara. Serás tú la que veas lo suficiente o no del beneficio de las sesiones. Lo que si te digo desde el principio es que tú tienes que trabajar bastante y preferiblemente ilusionada y motivada. Tendrás que encuentrarle sentido a lo que te proponga paso a paso.

C - Pero es verdad que hay cosas que las puedo trabajar sola, me dijo Rosario

G - Si. Ahora te explicaré mejor. Sabes que vamos a trabajar con tu campo imaginario supongo. Pero más que contártelo teóricamente me interesa que lo trabajemos juntos y que tú vayas incorporando a tu manera la herramienta principal que es esa especie de ordenador imaginario que llamamos YO - DAI.

C - Vale, me parece bien.

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Este comienzo al principio de un trabajo de sesiones, es bastante frecuente.

Analicemos esta breve conversación.

Al parecer, el objetivo por el que viene Clara es que “quiere aclararse”, es decir, que tenemos que suponer que quiere pasar de “un estado de confusión A” en el que se encuentra en referencia a algún aspecto a “un estado de claridad B” sobre ese mismo aspecto. Supongamos que Clara desea que este segundo estado le sea más confortable.


Vean que inmediatamente me dice: “llevo una racha con mucho lío” y a ese “lío” lo divide en tres asuntos afectados:

familiar,

laboral

pareja

Si tomo esto por cierto, es decir, entiendo que lo que dice tiene relación con lo que vive (no tiene por qué ser así) debo pensar que "el lío" abarca la casi la totalidad de su vida, ya que comprende tres aspectos fundamentales, el familiar, el laboral y el de su relación amorosa.

Esto no es asunto menor porque ya que para pasar de un estado a otro de claridad, debemos tener claro qué es lo que tiene que aclararse.

Si nombrara un solo asunto estaríamos identificando mejor qué abordar. Así que es posible que tenga razón y Clara venga con un cruce de asuntos que le han colapsado.

¿Cómo comenzar?

Yo me dedico a tratar lo humano desde el campo imaginario, así que, aunque Clara me señale “un lío dividido en tres partes” como panorama general de lo que esté viviendo, yo no comienzo a hablar de ello.

Es más, huyo a hablar de lo que Clara o cualquier persona me cuenta.

En las sesiones descarto desde el principio la “literatura de la vida interior” a través de las que las personas se cuentan. Lo descarto porque es una narración que estructura lo que trae y por lo tanto, doy por hecho que quiere cambiar.

Lo descarto además porque, esta literatura interior es una narrativa contaminada de las formas narrativas que nos han formado y configurado en nuestra manera de ser y estar en la vida. Se trata de un relato novelado, es decir que tiene componentes similares a la literatura narrativa de un cuento o una novela.

Cuando hacemos una pregunta cualquiera como por ejemplo: ¿qué te pasó esta tarde? solemos recibr algo parecido a “es que estaba tomando unas cañas con X hablando tranquilamente y justo pasó por allí fulano que se acercó un momento. Fijate que yo no le conocía pero luego me dijo X que... . La verdad es que yo me sentí raro porque... pero claro, luego pensaba...”...

Hagan la prueba de preguntarse a ustedes mismos algo simple como: ¿cómo me siento hoy? ¿qué me pasó con tal persona el martes pasado? o ¿cómo respondería que me va laboralmente? y respondan y luego transcriban vuestro propio texto. Verán que es una literatura novelada que mezcla los hechos, con lo que sentimos, con los textos mentales que aparecen, con las instrucciones u ordenes interiores y con las acciones, las cosas que hacemos.

Así ordenamos el relato de la vida interior. Y eso no es ni malo ni bueno. Lo que sucede es que si algo sentimos que debemos cambiar porque nos perturba, entonces sí que debemos cambiar ese relato, porque este es el que determina “cómo estamos viviendo algo”.

Esa literatura novelada, generalmente melodramática, más cercana a un relato serio, es la que reduce a la expresión de una sola línea narrativa toda la complejidad que vivimos.

Por ejemplo, solo exepcionalmente nos contamos cómicamente, irónicamente, ridículamente, etc.

Así que lo primero que vamos a hacer con Clara, es obviar su relato y acceder a su campo imaginario. ¿Cómo accedemos? haciéndole construir una representación digital de si misma, su YO-DAI.

Lo haremos a través de un Episodio con el que Clara elegirá libremente trabajar.

Lo que buscaré, será que Clara aprenda otra forma de escribir su vida interior a partir de cómputos y descubra “la literatura digital interior” en que se basa el YO-DAI.

Empezará a practicar una escritrua de su vida interior compuesta por palabras, frases cortas descriptivas y cualquier símbolo gráfico (los emoticones son un ejemplo) que ella misma encuentre o se fabrique para poder construir una escritura NO-literaria con la cual contarse.


Continuará.


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