¡El fin de la era coaching! 3 razones de peso que lo explican.

Actualizado: 3 de mar de 2020


Illustration: About Photo by Gemma Chua-Tran on Unsplash

Cuando hablamos de obsolescencia en las prácticas que buscan, digamos, un desarrollo humano beneficioso, hablamos de cuando asumimos que una práctica, que en un momento producía un tipo de efecto, ha dejado de producirlo.

Dado el momento actual, parece evidente que la obsolescencia en cuanto al tratamiento de la interioridad humana, no pasará solo con los muchos sistemas de coaching que existen sino, posiblemente, con toda disciplina, incluyendo las más tradicionales, que tratan dicha interioridad.

En medio de toda esta mutación, es inevitable, que nosotros sintamos, que la obsolescencia también se manifiesta en la manera de relacionarnos nosotros con nosotros mismos.

Si ya tenemos un gran estrés para relacionarnos con el afuera que lleva tiempo despegando a su fase tecnológico-exponencial, ya no digamos la dificultad que arroja, relacionarnos con el adentro de nuestra interioridad cuando esta ya no es lo que creíamos que era.

Para entender las 3 razones que pueden darnos la pista de ¡el fin de la era coaching! centrémonos, por aterrizar la reflexión, en 3 de los mayores desafíos que tiene cualquier profesional que acompaña a otros, en una entrevista.

Lo formulo bajo tres preguntas que en Imaginación 3.0 hemos ido afrontando.


Primer pregunta:


¿Cuáles son los datos más útiles de una persona que el profesional debe obtener durante una entrevista?

Contrástenlo con la ingente cantidad de datos disponibles que esa misma persona tendrá a disposición sobre si misma.

¿Qué datos son los más interesantes para aportarle algo que por si mismo él no pueda averiguar?

Segunda pregunta:


Pongamos que el profesional tiene asistencia de aplicaciones que le permiten acceder al big data de la persona:

¿Cómo hará para competir con la capacidad de análisis e interpretación de datos que tiene, ya hoy, cualquier inteligencia artificial?


En analítica ya hemos quedado obsoletos frente la tecnología. ¿En qué aportará su mermada capacidad analítica entonces el profesional?


Tercer pregunta:


Si ya se hacen difíciles de responder las dos anteriores plantemos una tercera:


¿Cómo va a ofrecer el profesional propuestas de cambio y mejora efectivas, es decir... ¡algoritmos! cuando compite con los algoritmos que desarrolla una aplicación inteligente cualquiera?

No importa que se trate de cambiar de trabajo, seguir o no en una relación, comprarse unos zapatos u otros o cambiar los hábitos de entrenamiento físico, ¡las máquinas tendrán un algoritmo estadísticamente muy preciso como sugerencia!


Por ahí lo dejo para que pensemos. Este es solo el comienzo del debate.



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