“Conócete (digitalmente) a ti mismo”. Los datos, tu vida y tú.



Planteo aquí una actualización de la conocida frase griega en el contexto del impacto que la Inteligencia Artificial tiene sobre nuestro autoconocimiento, cual puede ser su utilidad y cómo me salvó la vida tener los buenos datos médicos.



Conócete a ti mismo es la inscripción que dicen que estaba en el pórtico de Apolo en Delfos y que sobre todo Platón popularizaría, exhortando a que antes de que quieras conocer cualquier cosa que no seas tú, primero, mira hacia adentro.

Es una de las frases que ha atravesado los siglos.

Conocerte y tomar decisiones. Conocerte para tomar decisiones. Lo más acertadas posibles. Es lo que permite tener cierto buen manejo de la vida. Recoge datos, analízalos y toma una decisión.

La tecnología también hace eso aunque no sea un proceso consciente al modo humano. Almacena datos, los analiza y sugiere o toma decisiones. Un programador las programa.

Hoy día delegamos en ellas cierto nivel de decisiones. Muchas más de la que sospecha la gran mayoría de personas.

Tú puedes decir que te conoces porque puedes volverte sobre ti y extraer una serie de informaciones, datos, con los cuales, luego, haces acciones: informas, conversar, recuerdas, escribes, plantas una planta, levantas una silla, etc.

Juntas información sobre ti y te conviertes en algo en cada minuto:

“Oye, estoy ahora mismo en la oficina y puedo decirte que está pasando esto y me siento así, pero pienso que no estaré mucho rato porque vino fulano y me dijo tal o cual cosa, y al final me dije: “mira, mejor me voy a casa que ya es hora”. Así que estoy saliendo ya.”

Somos lo que narración dice que somos.

Datos. Sin ellos, ni siquiera puedes contarte (organizarte). Sin ellos, no puedes encontrar sentido alguno a tu vida. Dato y consciencia van juntos. Somos conscientes de todo tipo de datos de nuestro cuerpo. Especialmente cuando algo destaca o va mal. La mayor parte del tiempo, gran parte de nuestro funcionamiento está automatizado, es decir, no tenemos consciencia de que está ocurriendo.

Siendo estos datos sobre ti tan importantes, no les solemos otorgar mucha atención. Pensamos que siempre están ahí, por nuestro cuerpo y que en un momento la cabeza los ordena y listo.

Pero en pleno siglo XXI, los datos han pasado a ocupar el centro de la actividad humana. Esto ha provocado que las preguntas fundamentales sobre los desafíos del futuro sean: ¿quién genera los datos, quién y para qué los utiliza y quién tiene propiedad sobre ellos?

Crece la preocupación creciente por los datos sobre nuestra interioridad. No los controlamos de manera segura. Hay mucho debate y tensión sobre el tema. De hecho es el gran tema en el cambio total de paradigma que vivimos actualmente. 2020, año del COVID 19 y sus consecuencias.

Parece que nos estuviéramos diciendo: perdón ¿tú sabes quién tiene mis datos, los datos más importantes sobre mí? ¡Es que los tenía por aquí y no sé ni donde los dejé, pero parece que andan circulando por unas máquinas, porque el otro día vi a alguien con mis datos y los estaba usando no sé para que asunto!.

Los entornos tecnológicos registran una ingente y constante cantidad de datos sobre ti, pero no exactamente los produces ni los gestionas tú.

Siempre hubieron datos nuestros que los demás gestionaban de nosotros sin que pudiéramos hacer nada. “Fulano le dijo a fulana de mi que soy muy…” “Andan diciendo de ti que tal cosa” “Publicaciones, cuentos, rumores etc.” siempre construyeron sobre nosotros información que no emitíamos nosotros.

Pero los datos de la intimidad, si no queríamos que se supieran, nadie podía saberlos.

Esto es lo que ha cambiado mucho y cambiará sustancialmente.

—Cuando tu Smartphone te conozca mejor de lo que te conoces a ti mismo,

¿seguirás escogiendo tu trabajo, a tu pareja y a tu presidente?

—Cuando la inteligencia artificial nos desmarque del mercado laboral,

¿encontrarán los millones de desempleados algún tipo de significado en las

drogas o los juegos virtuales?

—Cuando los cuerpos y cerebros sean productos de diseño, ¿cederá la

selección natural el paso al diseño inteligente?

Esto es el futuro de la evolución. Esto es Homo Deus.

Esto dice el historiador Yuval Harari en su segundo best seller “Homo Deus”

Así es. Tus datos, esos que sacas a cada momento de ti mismo para contarte organizadamente, en la actualidad, son obtenidos con mayor rapidez por las máquinas y entornos inteligentes. Por tu móvil, tu ordenador, cualquier dispositivo digital que tenga los sensores suficientes crean la huella de tus búsquedas y actividad en la red, Google, Facebook, Instagram, registros en el sistema sanitario por cualquier aparato que te examine, registros en las entidades públicas en tus trámites habituales, etc.

La irrupción del 5D nos llevará a ese internet de las cosas que ya no parece tan lejano, donde la mayoría de objetos estarán conectados a la red tomando, archivando y utilizando datos de todo tipo sobre nuestra existencia, para poder relacionarse cada vez mejor con nosotros y nuestras necesidades.

Tu interioridad y la mía, son deducibles a través de los macro datos generados sobre ti.

Ahora es como si todo el tiempo se estuviera archivando una narrativa de ti y sobre mi que diga más o menos esto: esta persona estuvo aquí, visitó este texto durante 2 minutos, pinchó este menú, su ordenador está en tal ciudad en tal sitio, suele mirar Facebook a la 5 de la tarde, colgar videos cada 10 días, le dio tristeza al ver que no llegaba su pareja, se encabronó con su madre por teléfono, chatea con su amiga Raquel por la noche, una media hora y a veces más, etc., etc.

Por tanto, piensa que hay un ya casi infinito número de datos digitalizados que están guardados sobre todas las personas, las cosas y el mundo en general y evidentemente sobre ti.

“Conócete a ti mismo” ha cambiado muchísimo. Y deberíamos decirlo más y dejar de repetir la máxima griega sin actualizarla. Deberíamos dejar de repetir muchas máximas en realidad que se repiten “a lo loro”.

Te mueves y se crea un planeta de datos digitalizado. Tú desencadenas datos legibles y almacenables todo el tiempo. Es el Big Data, una versión digital, es decir, convertida en dato, de todo lo existente y que crece exponencialmente segundo a segundo. Una versión de ti anda entre las página. Tú nómada digital.

Y ¿para qué sirve este planeta de datos? Pues muy sencillo: cuántos más datos tienes de ti o de cualquier cosa, con ellos puedes conseguir, analizándolos eficazmente, un conocimiento mejor de ese asunto y hacer con él lo que quieras cambiando unos ¡datos! por otros.

Como cuando vas al médico. Si le dices: ¡oiga, ando con un dolor! ¿Qué me puede recetar? Pues no te puede recetar nada. Porque no le estás dando al médico un mínimo de datos que pueda interpretar para llegar a una conclusión y te dirá seguramente: a ver, me tiene que decir dónde le duele, desde cuándo, qué tipo de dolor, etc. etc.

Es decir ¡Me tiene que dar más datos! Y con un mínimo que le des, posiblemente sumados a los datos de su formación profesional, más los de sus aparatos específicos de observación, entonces, luego de un análisis del conjunto de ¡datos!, dirá algo así como: usted tiene un corte digestivo, lo vamos a dejar internado ya y es posible que tengamos que operarle de urgencia porque si no le atendemos puede peligrar su vida!”.

Que fue exactamente lo que me pasó a mi hace unos 5 años por hacerme el listo y no tener un conocimiento suficiente de lo que me estaba pasando. Yo me contaba una película con datos ridículos como: me siento cansado, debo andar con estrés y me duele mucho el vientre. ¡Me siento fatal! Tengo que descansar. Pero con tanto trabajo, ya lo haré, etc. etc. No pasa nada porque “yo me conozco” y controlo bien”. Es decir, que tenía cuatro datos generales sobre mi que combinados no decían nada de lo que estaba pasando.

¿Qué quiere decir? Que sobre ese episodio concreto que me sucedía, no me conocía a mi mismo con un mínimo de profundidad como para entender realmente la situación. Y estuve a punto de morirme por torpe, por no prestar atención, ni saber analizar muchos datos que venían de mi sistema y la forma de vida general que estaba llevando hacía años.

Pues, los datos, son conocimiento muy útil sobre cualquier realidad. Y el análisis que hagas de ellos te van a producir grados y estados de consciencia en diferentes niveles.

Cuánto más datos, más posibilidad de un mejor análisis, más completos estados de consciencia tienes sobre lo que te sucede y lo que sucede alrededor y mejores y más eficaces modificaciones puedes hacer.

Pero hay un problema clave en este momento para responder a las preguntas que plantea Harari. Puedes tener muchos datos recopilados sobre un asunto o realidad pero no tener capacidad de gestionarlos para realizar un buen análisis y por lo tanto, da lo mismo que los tengas porque no puedes hacer nada con ellos.

El problema es que los humanos, somos muy listos y aún inalcanzables en muchas capacidades pero justo en esto de recopilar y analizar datos para elegir la mejor decisión sobre un asunto que queremos cambiar, no tanto y ya estamos siendo sobrepasados por las máquinas.

Por tanto, estamos en mitad de un cambio planetario donde las máquinas nos llevan delantera en estas competencias específicas: registrar digitalmente datos, almacenarlos y, con inteligencias artificiales programadas, analizarlos y tomar decisiones en segundos. ¿O tú conoces algún ser humano que sea más rápido que google en rastrear datos y agruparlos en solo instantes? Pues ¿verdad que no?

Por ello es que se ha instalado el temor de que el conjunto de datos sobre lo que vives, haces, sientes, comunicas, en definitiva, ¡tu existencia en datos! anda realmente por ahí con bastante descontrol y eso está provocando un pánico generalizado.

Ese es el estado actual del “Conócete a ti mismo” de aquel pórtico griego.

Tu realidad más íntima ya no es un asunto que ocurre en tu privacidad. Ni siquiera algo que tratas solamente en privado con un psiquiatra, psicólogo, tu religioso, consejero, coach, médico o tu familia o tus mejores amigos. Hasta hace unas décadas así era. Ahora eres tu misma, tu mismo un pequeño Big Data descifrable por máquinas en mitad de un gran Big Data general.

Y esa capacidad analítica y predictiva artificial es la que está haciendo suponer, justamente, que las máquinas te podrían llegar a sugerir decisiones, siempre según su análisis, más acertadas que las que tú puedes llegar a generar con tus propios datos.

Algo similar a lo que me pasó a mí en el hospital.

Menos mal que allí tenían y elaboraron más conocimiento sobre mí, que los que yo tenía sobre mi situación. En aquella madrugada fatídica, entre el personal médico y sus aparatos y pruebas diversas, juntaron los datos suficientes para tomar “¡la mejor decisión sobre mi vida!”, que no fue exactamente la que yo estaba tomando. Cuando a la mañana siguiente de la noche en que me internaron, aparecieron aquellas dos jóvenes cirujanas y me comunicaron su decisión: hemos estado analizando todos los informes (los datos) que hicieron los compañeros sobre usted y hemos decidido operar de urgencia. Tenemos el quirófano listo. Lo van a llevar en una hora. ¡Pero no se preocupe que todo va a ir bien!

Mentira. Era para animarme. En realidad deberían haber dicho: y no sabemos como va a salir porque usted es un inconsciente (no tenía consciencia de sus propios datos). Pero no, fueron amables y me animaron. Fue más que evidente, que mis pobres datos y análisis, comparados con los de ellas y sus diferentes fuentes de datos sobre mí, no me habrían salvado la vida.

Por eso, cada vez hay más artículos, noticias y estudios que insisten en este tipo de preguntas: ¿Qué tal será cuando cualquier dispositivo de la red de máquinas con las que interactúes vengan y te digan cosas como?: “hemos analizado los datos de ese chico o chica de quien te has enamorado el viernes en casa de tu prima y el resultado es que hay casi 100 % de incompatibilidad entre esa persona y tú”.

Y que, encima, te den una serie de razones basadas en un gran análisis de datos que avalan su sugerencia de que dejes esa relación ya.

¿Qué harás entonces? ¿seguirás tus frescos y emocionales datos basados en “el subidón que me provoca y lo interesante que es y… no le dejarás? o ¿le darás la razón a la App y cortarás la relación de plano?

Por aquí te dejo en esta primera aproximación a la generación y el análisis de datos.

Estas cosas son las que trabajamos en Imaginación 3.0 a diario.

¿Cuáles son tus principales datos para tomar la mejor decisión? ¿Cómo los puedes registrar de manera casi instantánea? ¿Cómo aumentar la eficacia de los análisis de tus datos? ¿Cómo crear con ellos un algoritmo con ellos que te mejore la vida sustancialmente?

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