Formación abril. Qué impactos directos te producirá vivir capacitarte en Imaginación 3.0

Actualizado: 9 de mar de 2020


Ennumeramos 4 para empezar:

Mejora tu autoconocimiento de manera evidente y permite un cambio inmediato.


Como resultado del proceso de digitalización de tu experiencia, al convertirla en un sistema de datos comprensible y fáciles de identificar aumenta tu grado de autoconocimiento y, con el, tu posibilidad de gestionar creativamente esa experiencia.

Si dices “estoy colapsado o colapsada del trabajo que tengo y es lunes”

Cuando te ves como un conjunto de datos puedes decir con objetividad: “mmm… veo este conjunto de datos… vale, vale… creo que si cambio este me parece que cambiaría la situación… vamos a probar…”

Eso es lo que permite la interfaz del YO-DAI con que trabajamos.

Convertir tu experiencia en datos. Verte de fuera. Cambiar información como un analista. Tranquilamente.


Disminuye la ansiedad imaginaria.

La mayor parte de la ansiedad responde a una sobre dosis de infoexperiencia que no estás pudiendo ordenar, separar, identificar. No toda la información que está ocurriendo en nuestro sistema mental y el organismo en general se puede procesar. En realidad funcionamos con muy pocos datos de todos los que vivimos. Si no sabes elegir cuales son los mejores datos con que puedes vivir lo más seguro es que te colapses. La información y los datos suelen volverse tóxicos si no están en su justa medida. Como el mejor chocolate o las mandarinas o el amor. No es lo mismo estar enamorado o que alguien te despierte interés a que ese dato empiece a crecer en tu cabeza y no hagas otra cosa que mandar mensajes a todas horas, estés solo pendiente de ello y no puedas concentrarte en otra cosa.

Cualquier dato que está ocurriendo en la actividad mental puede pasarse de la raya en tiempo o intensidad y amargarnos el día, colapsarnos, confundirnos.

Los datos del espacio imaginario no son buenos o malos. Depende de la relación que entablas con ellos.

Aprenderás a detectar y tratar ese tipo de datos.


Aumenta el compromiso creativo y la precisión con tu propio cambio.

Nadie te dará receta alguna. Te creas tu mismo, tu misma. Descubrirlo te creará una nueva conexión responsable con tu deseo de mejorar, de una manera concreta y ejecutable al salir de la sesión.

El mayor problema de las decisiones de mejorar es la generalidad con que abordamos los propósitos.

Cuando alguien concluye diciendo “tengo que ser más eficiente e integrarme más al trabajo de equipo”, dice una generalidad que no servirá de nada. Es una intención. Bien. Pero no es ejecutable.

Pero si tu algoritmo te permite decir “tengo que alcanzar mejor rendimiento en el informe de mañana coordinándome con Andrea que me aportará más claridad en lo que tengo preparado. Así que ni bien llegue a la oficina, lo primero es hablar con ella y proponerle trabajar juntos a partir de las 11 que habré acabado la reunión”

Esto si es preciso. Esto si es ejecutable y define tu compromiso concreto para mañana y con acciones concretas.


Acelera el cambio.

Imaginarás que si cada vez que aplicas el algoritmo de mejora, mejoras, puedes mejorar realmente mucho.

Pon que tu algoritmo describe la manera en que “debes no pasarte tanto tiempo analizando la situación sino reaccionar más movido por la intuición y el riesgo”.

Imagina que cada vez que tengas la oportunidad lo ejecutas. Con un compañero de trabajo, al escribir un mail, al proponer una solución de equipo, cuando llegas a tu casa, cuando preparas un evento.

Es decir, cada ocasión, casi cada minuto próximo, es un test de tu algoritmo. Puedes medir tu mejora casi en tiempo real y acelerar.

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